jueves, 17 de febrero de 2011
Confesión
Soy anoréxica desde los diez años. A los trece me hospitalizaron por vez primera. Fue en vano: jamás ha podido superar los 40 kilos. Mi madre me amaba con locura, pero no me dejaba salir de casa. No estaba secuestrada. Pero cuando ella se hundió en la depresión, mi vida se convirtió en un infierno. No salí de casa hasta los quince.
No conozco mi peso puesto que el miedo a la báscula me ha hecho alejarme de ella y con pena le cuento que llevo cerca de tres semanas en “semi-ayuno” tomando solo cafe, agua, el juego de dos naranjas y chicles a lo largo de todos estos días, ha sido difícil. Si, he bajado de medidas, si, he controlado mi ansiedad, si (por ejemplo masticando la comida y no tragándola, no pregunte como hago para esconderle eso a mi madre)
Me siento terriblemente culpable porque hoy en la mañana he comido un poco, estúpidamente siento que voy a engordar, por lo cual, haré una hora y media de ejercicio para aliviar la culpa.
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